Colombia, un país pegado a la radio
En la imagen, el popular periodista colombiano Darío Arizmendi, que participó en nuestro Programa Líderes Colombianos

  Colombia, un país pegado a la radio

En buena parte del mundo la televisión o internet han eclipsado el poder de los transistores, sin embargo en Colombia siguen siendo las emisoras de radio las que marcan el pulso del país | Texto y entrevista: Miquel Vera 

06.10.2021

La geografía, el estilo de vida y la historia de Colombia han convertido la radio en uno de los medios de comunicación por excelencia del país desde hace más de medio siglo. Todavía hoy, cuando en buena parte del mundo la televisión o internet han eclipsado el poder de los transistores, en este rincón de latinoamérica siguen siendo las emisoras de radio las que marcan el pulso del país, tanto a nivel informativo como social. ¿A qué se debe este fenómeno? En buena parte a la labor de un medio que llega hasta el último rincón del país y que ha tenido un papel protagónico en momentos clave de su historia, desde la pandemia hasta el proceso de paz, pasando por las etapas de mayor violencia. 


Se da la casualidad, además, de que el sistema radiofónico colombiano y español están estrechamente ligados. Eso se debe, principalmente, a la presencia en el país andino del Grupo Prisa, con sede en Madrid. Una empresa que, a día de hoy, posee dos de las principales emisoras generalistas del país: Caracol Radio y W Radio. De hecho, algunos de los programas más conocidas de la primera emisora colombiana tienen programas “hermanos” con el mismo nombre en España, es el caso del informativo matinal “Hoy por Hoy” o “Carrusel Deportivo”, ambos emitidos por la Cadena SER, también del Grupo Prisa, desde sus estudios en España. Siendo también España un país en el que la radio tiene una importancia notable, los estudios de audiencia que se realizan habitualmente en ambos países (EGM) certifican que el poder de las ondas es hoy mayor en Colombia. Así, el 85% de los colombianos escuchan la radio de forma habitual (al menos algunas veces al mes) mientras que en España esta cifra es del 54%. Además, en Colombia la radio es el segundo medio más poderoso, siguiendo de cerca a la televisión (92% de usuarios habituales), mientras que en España las emisoras de radio están hoy por detrás de la televisión e internet.


Darcy Quinn, periodista y presentadora radiofónica



“Colombia por la tradición rural ha hecho que muchas personas se informen por la radio, incluso por la AM, que todavía es muy importante en los lugares más apartados del país, donde no llegan los periódicos ni tampoco se ha desplegado la red de internet. La radio sigue reinando porque es la que atraviesa las montañas, llega a la poca población que aún no sabe leer y se convierte en ese medio para todos, una gran compañía para la soledad, los trabajos largos. Eso ha hecho que sobrevivamos y que seamos influyentes en este siglo”, expone la periodista Darcy Quinn, una de las comunicadoras más reconocidas de la radio colombiana. “En un país con tantas noticias como es Colombia la radio ha reinado, la que primero ha contado las noticias antes de la llegada de internet o las redes sociales. Los grandes acontecimientos del país, la toma del Palacio de Justicia, los magnicidios, la paz, todo está registrado en la radio. Si uno recorre la historia de Colombia en los 70 años tienes que recurrir a la radio”.

Más allá de las audiencias y de los programas más populares, la radio colombiana presenta otra especificidad incuestionable. Su capacidad para llegar hasta lugares donde no llegan otros medios como la prensa o la televisión. De hecho, emisoras con un importante contenido informativo como Caracol Radio, RCN, Blu Radio o la FM no solo tienen delegaciones en las principales ciudades del país (Medellín, Cali, Cartagena…) sino también en los lugares más recónditos de un país donde las comunicaciones son muy complicadas en amplios sectores, especialmente aquellos con una orografía más difícil o por la presencia de grupos armados, paramilitares o dedicados al tráfico de drogas. 

Esta omnipresencia en el territorio colombiano ha hecho de la radio la fina red que articula y entreteje un país enorme y profundamente diverso. Además, este medio ha servido, durante décadas, para suplir las labores que deberían realizar las instituciones oficiales. Es en este capítulo en el que toman relevancia y simbolismo proyectos comunitarios como el de Radio Sutatenza, una emisora solidaria creada por un sacerdote en 1948, año en que nacieron también RCN y Caracol Radio. La particularidad de esta radio era su función: enseñar a leer y a escribir a los campesinos colombianos analfabetos, un empeñò desarrollado durante más de medio siglo en un proyecto reconocido por las Organización de las Naciones Unidas y que se copió en otros países de latinoamérica y África.


La iniciativa de Radio Sutatenza, que impulsó la creación de ‘escuelas radiofónicas rurales’ por toda Colombia para que los agricultores se reunieran y seguir a la vez la programación, fue reconocida por la UNESCO y hasta por el papa Pío XII, que bendijo la emisora e instó a otros países a seguir su ejemplo. Pasadas ya varias décadas, la fundación Acción Cultural Popular (ACPO) mantiene vivo el legado de un proyecto que hasta su finalización, en 1994, enseñó a leer y a escribir a cientos de miles de agricultores colombianos que hacían un hueco en sus maratonianas jornadas en los campos de café, en las granjas o en los cultivos de las zonas tropicales para formarse. Muchos de ellos, decidieron agradecer la función de la emisora mandando sus primeras cartas escritas a las oficinas de ACPO, que hoy conserva y difunde esta valiosa herencia.


Mariana Córdoba, directora general de Fundación Acción Cultural Popular

“La idea surge con un párroco, monseñor Salcedo, que llega al municipio de Sutatenza y ve una situación de atraso educativo, violencia, pobreza y falta de oportunidades. Él era radioaficionado y consiguió ponerse en contacto con campesinos muy alejados a través de la radio. Él crea un proyecto de educación a distancia, tan actual hoy, pero hace más de 60 años. Se le ocurre llevar la educación y el esparcimiento a campesinos solos y alejados de la ciudad. Así nace la idea pero fue una bola de nieve que acabó siendo una revolución, empezó llevando información, luego educación y se acabó estructurando en una programación educativa por temas. Alfabeto, número, trabajo y economía, espiritualidad y salud. Así se estructuró una programación que fue creciendo”, relata Córdoba. “El proyecto llegó a todos los municipios de Colombia y a unos cuatro millones de campesinos, que cambiaron su vida”, explica.

Con todo, Radio Sutatenza no es el único elemento que hace de Colombia un país de radio único. Durante el conflicto con la guerrilla de las FARC, que duró casi medio siglo, este medio sirvió para dar esperanza, información y humor en los momentos más críticos. En los años 90 se hizo enormemente popular un espacio denominado “Las voces del secuestro” en el que familiares y amigos de personas secuestradas en lo profundo de la selva por la guerrilla mandaban mensajes de apoyo esperando que fueran escuchados por sus allegados en paradero desconocido. El programa, premiado internacionalmente y presentado por Herbin Hoyos, se convirtió en un bálsamo para los secuestrados. Otro caso más dulce es el del programa “La Luciérnaga”, un programa de imitaciones que emite todavía hoy. El espacio nació en 1992, un año de enormes sequías que provocaron cortes de luz intermitentes en todo el país. Para acompañar esta etapa de oscuridad, Caracol creó un espacio de humor y sátira que, casi 30 años después, sigue en antena. Un ejemplo de la filosofía y la fuerza de la radio en el país.

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